lunes, 9 de marzo de 2009

Una explicación acerca de los nombres chinos

El sistema de traducción fonética Wade-Giles fue desarrollado por Thomas Wade a mediados del siglo XIX. En 1912, Herbert Giles formalizó su uso en un diccionario chino-inglés que publicó. Es un sistema de traducción fonética basado en el mandarín y fue el principal método usado para las traducciones a lenguas occidentales durante la mayor parte del siglo XX.
A pesar de haber sido diseñado para uso de especialistas chinos y aunque haya sido criticado como un sistema poco intuitivo y no útil para la enseñanza de la pronunciación en chino, el sistema Wade-Giles posee la virtud de haber sido creado por lingüístas y no por traductores de un idioma en particular.
De hecho, la República de China utilizó dicho sistema durante décadas como método estándar de traducción, a pesar de otros sistemas de “romanización” de orígenes oscuros. A pesar que en Taiwan se ha aprobado oficialmente un sistema propio de traducción fonética, el Tongyong pinyin, la mayor parte de los nombres de sitios y personas se siguen escribiendo con este sistema claro y conciso.
En China continental, se ha adoptado el sistema hanyu pinyin, y la mayoría de los autores y traductores en Occidente ha aceptado el mismo por conveniencia y en honor a la ley del menor esfuerzo. Este sistema, adoptado oficialmente por la República Popular de China en 1979, ha venido a reemplazar todos los otros sistemas que le antecedieron.
El hanyu pinyin es un sistema de traducción fonética relativamente aceptable para el idioma inglés, debido a que fue concebido teniendo en mente esa lengua occidental. Aún así, padece de varios defectos al ser comparado con el Wade-Giles. Entre ellos, encontramos la dificultad para poder expresar la traducción literal de los otros dialectos en China, especialmente los de las minorías que no pertenecen a la etnia Han.
Si bien la Organización Internacional para la Estandarización (ISO) ha adoptado el hanyu pinyin como sistema estándar de “romanización” del chino moderno, el mismo no resulta útil para muchos idiomas, incluyendo el español. Su rigidez, falta de flexibilidad y limitada expresividad fonética son otras de las fallas que posee el sistema. Así, tenemos la consonante “q” usada en lugar de “ch” o “ts”. La traducción en hanyu pinyin para símbolo fonético ching o tsing, “qin”, es totalmente ilegible según las normas de pronunciación de la lengua castellana.
Incluso para inglés, idioma en que fue concebido el sistema hanyu pinyin, las traducciones no necesariamente corresponden a la pronunciación inglesa. Por ejemplo, la terminación “ang” no tiene un equivalente en inglés.
Por otro lado, el uso extendido del hanyu pinyin dificulta la lectura de todas las obras sobre China que anteceden al uso oficial del sistema. Por ese motivo, y en defensa del buen español, se ha optado por usar el sistema Wade-Giles en la presente obra. Para facilitar la correlación con el sistema actualmente usado por muchos otros autores, se colocará en paréntesis el equivalente en hanyu pinyin la primera vez que aparece en un artículo.

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